Suelos de exterior antideslizantes, un factor fundamental.

suelos de exterior antideslizantes

Los suelos de exterior antideslizantes, como la baldosa antideslizante o la tarima antideslizante , son un factor muy importante a tener en cuenta, sobre todo en ambientes húmedos o con algún tipo de inclinación. Ya sea en entornos de trabajo, en zonas de ocio o en casa, elegir el suelo adecuado puede evitar accidentes inesperados y convertir el jardín, la terraza o la zona de piscina en zonas seguras donde poder trabajar o disfrutar al aire libre.

La normativa europea UNE ENV 12633:2003 es el ensayo que determina el factor Rd, un parámetro fundamental para clasificar los suelos de exterior. El Código Técnico de Edificación Español (CTE) utilizando este parámetro clasifica los suelos en una serie de clases e indica que los suelos de exterior instalados en piscinas, es importante que cumplan la máxima clase exigible, Clase 3.

Clase 0 (Rd ≤ 15): Puede tratarse de suelos que resbalan en cierto grado.
Clase 1 (15 < Rd ≤ 35): Suelos que siguen resbalando pero no tan acusadamente.
Clase 2 (35 < Rd ≤ 45): Un suelo que resbala pero que, en determinadas situaciones, lo hace en baja medida.
Clase 3 (Rd >35): Suelo antideslizante. Apropiado incluso en zonas húmedas.

La máxima seguridad y durabilidad en suelos exteriores.

La utilización de suelos antideslizantes no tiene por qué estar ligada con limitar las posibilidades de elegir el mejor diseño de tarima o baldosa exterior antideslizante para nuestro proyecto. Es importe cumplir con los requisitos de resbaladicidad sin por ello comprometer un diseño excelente con acabados naturales de efecto madera y además, que no necesite mantenimiento.

Diseñar suelos de exterior seguros escogiendo entre un amplio abanico de acabados, tonalidades y modelos es siempre un punto a favor. También, se trata de suelos duraderos que resistan climas cambiantes y resistentes al impacto, estamos sin duda, ante la mejor opción posible.

Ventajas de las tarimas y baldosas antideslizantes de exterior.

Gracias a sus múltiples ventajas y posibilidades, la tarima de exterior antideslizante y baldosa de exterior antideslizante se han convertido en la opción preferida para aquéllos que buscan:

  • Seguridad. Evita riesgos empleando suelos que cumplan la clase 3 de resbaladicidad, según el Código Técnico de Edificación (CTE). Los suelos rugosos jaspeados o acabados veteados con efecto madera impresos sobre la propia pieza, siempre van a ser los más antideslizantes y seguros.
  • Bajo mantenimiento. No se astilla ni agrieta, ni necesita de ningún tipo aceite o pintura para resistir a la intemperie.
  • Resistente. Al tratarse de un material compuesto es posible incorporar aditivos estabilizantes y minimizar el impacto del clima.
  • Innovación. Una amplia gama de tonalidades y acabados que nos permiten diseñar sin límites, sin renunciar a la naturalidad y calidez de lo tradicional.
  • Ecológica. Gracias a su composición de madera y polímeros reciclados y reciclables.

Con la vanguardia en procesos de extrusión de madera, hemos avanzado en tecnología, diseño y funcionalidad.
De esta forma, estamos llegando a nuevos mercados y cumpliendo requisitos únicos, impensables de alcazar con los materiales más tradicionales.

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